Cork: día 3

Este post lo debería haber escrito ayer, así que a ver si me acuerdo de lo que hicimos…

Por la mañana, fui a clase y a pesar de ser 4 horas (con un descanso de 20 minutos), se hacen bastante amenas. Por ejemplo, para mejorar la pronunciación hacemos pequeños «teatros», que requieren mucha expresividad.

Al terminar, fuimos de excursión al castillo de Blarney. Comimos en el cesped de la plaza del pueblo y, como viene siendo común, rodeados de abejas. Una vez dentro del recinto, en los jardines que lo rodean hay muchos elementos de fantasía ¿celta? (la cocina de la bruja, el círculo del druida, la escalera de los deseos, el altar de sacrificio, entre otros). Me encantan este tipo de cosas, y si luego ya me llevas a un castillo medieval, ¿qué más puedo pedir?

La verdad es que el castillo está en bastante mal estado (o eso me pareció), pero las vistas en lo más alto son espectaculares. Además, está la piedra de Blarney, que según cuenta la leyenda, que si la besas te da el don de la elocuencia. La mecánica para besarla es un poco complicada (ver foto), y yo no la besé por motivos de higiene…

Después de regresar a Cork, fuimos a ver un espectáculo callejero de danza irlandesa (esta gente se lo pasa en grande). Algunos se animaron a bailar, pero yo lo vi demasiado complicado para mi pobre coordinación espacio-temporal. Cuando terminó, nos fuimos a cenar al centro a un sitio de comida rápida llamado Abrakedabra del que no salí muy contento. Luego nos fuimos a un pub, pero sólo estuvimos un rato y luego volvimos a casa (tardamos una hora andando, porque no hay buses por la noche).

Las palizas de andar que nos estamos dando no son normales, cuando vuelva a España voy a tener las piernas el doble de fuertes por lo menos XD