Primer mes en Bournemouth (Parte I)

Como os comentaba en el último post, me he trasladado a Bournemouth para hacer el doctorado durante los próximos tres años gracias a una beca de la Universidad de Bournemouth.

La obtención de esta beca no fue fácil, pero la decisión de venirme sí. En primer lugar me enteré de esta beca a través de la web de Indrė Žliobaitė, una de las investigadoras más punteras en el tema de concept drift, que era sobre lo que yo estaba investigando en Granada, así que probé suerte a presentarme a la oferta. Tras pasar dos entrevistas vía Skype y dos cartas de recomendación (gracias Miguel Ángel y Silvia), me pedían desde la universidad un nivel avanzado de inglés acreditado que no tenía (me saqué el First Certificate el año pasado, pero no era suficiente). Con no demasiada confianza, me presenté al TOEFL iBT, pero conseguí una puntuación adecuada. Tras la confirmación burocrática desde la universidad, compré el billete de avión a Londres, el tren a Bournemouth y busqué el hotel donde alojarme la primera semana mientras buscaba un sitio donde vivir.

La semana antes de viajar estuvo llena de prisas, nervios y… despedidas. Nunca me han gustado las despedidas, de hecho siempre procuro evitarlas, pero a veces son algo inevitable. Es complicado despedirse de tu pareja, familiares y amigos, y no te das realmente cuenta de lo que estás dejando atrás hasta que te has ido. Afortunadamente siempre intento sacar el lado bueno de las situaciones, y tengo muchísima suerte de contar con todos vosotros. Gracias a Internet, es fácil seguir manteniendo el contacto para cuando llegue la mejor parte: los reencuentros.

El vuelo fue estupendo y llegué a Londres con un día soleado. El viaje en tren hasta Bournemouth se me hizo más pesado, aunque no dejé de contemplar todo el paisaje inglés y me reconfortó ver el mar, porque eso significaba que ya quedaba menos para llegar. Cuando bajé del tren, ya estaba anocheciendo, pero no tuve ningún problema en encontrar la parada del bus que me llevaría hasta el hotel gracias a que ya había hecho el recorrido en Google Street View.

El hotel era algo antiguo y las escaleras hasta la habitación eran diminutas (que luego he descubierto que parece ser normal por esta tierra). Me costó subir la maleta hasta el 2º piso, pero llegué a la habitación y ya pude descansar. Cené un bocadillo que me preparó mi madre esa misma mañana y a las 9 de la noche estaba ya durmiendo, el día había sido largo, desde las 6 de la mañana en pie.

Al día siguiente, aprovechando que era domingo y hacía un día estupendo, salir a dar una vuelta con la cámara de fotos. Lo primero que hice fue bajar a ver la playa, que estaba a menos de 5 minutos y luego fui dando un paseo por el centro de la ciudad. Podéis ver las fotos de aquel día en mi flickr.

Bournemouth Pier
Foto CC by DraXus

El lunes a las 9:30 de la mañana estaba ya en la universidad. Lo primero que me sorprendió fue ver que todo estaba muy nuevo, y no es para menos, ya que más tarde me enteré que fue fundada en 1992 y está considerada la «mejor nueva universidad» del Reino Unido. El primer día fue muy ajetreado. Naomi Bailey me dio la bienvenida, me enseñó el edificio y me presentó a mis nuevos compañeros. También tuve la ocasión de charlar con Mark Hadfield, el vicedecano de investigación, conocer la biblioteca, asistir a la bienvenida de nuevos estudiantes de doctorado, así como a un seminario sobre el proyecto en el que estoy trabajando.