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Primer mes en Bournemouth (Parte II)

Las dos primeras semanas en Bournemouth transcurrieron con diferentes reuniones de introducción en la universidad y buscando alojamiento, que si bien existe mucha oferta, fue difícil encontrar un lugar con ciertos requisitos mínimos que me había planteado. Finalmente, tras visitar 4 casas, me decidí por donde estoy viviendo ahora mismo (en Pokesdown) y estoy contento con la elección. La zona es tranquila, tengo un supermercado y una parada de autobús a 5 minutos, y la parada del autobús universitario a menos de 10 minutos. También un centro comercial, dos parques y la playa a menos de 20 minutos andando.

Queen's Park
Foto CC by DraXus

Los alquileres en Bournemouth no son precisamente baratos, por lo que es muy normal compartir alojamiento con otras personas. En mi caso, vivo en una casa de tres plantas donde además del casero, la comparto con una pareja joven (él turco y ella estonia), con los que afortunadamente tengo una buena relación. He intentado mantenerme alejado de españoles, ya no por la fama que tenemos, si no para evitar hablar en español y así adaptarme cuanto antes con el idioma. La verdad es que todavía me cuesta expresarme en inglés, sobre todo porque aún me falta mucho vocabulario, y porque el acento granaíno marca mucho y eso de vocalizar las eses no es fácil :)

No todo son ventajas al independizarse. Además de poner lavadoras, limpiar, fregar, etc., una de las cosas en las que pierdo más tiempo es en hacer la compra, pero he ido optimizando el proceso, empezando por hacer una lista de las cosas necesarias y en qué tiendas comprarlas, por lo que cada vez voy más rápido (aunque siempre se me olvida llevarme las bolsas para que no me cobren por unas nuevas). Entre semana, almuerzo en el comedor de la universidad, que tienen diferentes platos entre £2 y £4, por lo que en casa prácticamente sólo tengo que preocuparme por desayunar y cenar.

El horario de comidas aquí es diferente que en España. El almuerzo no es tan abundante y suele ser entre las 12 y la 1, pero no dura más de media hora. Y la cena, dependiendo de cada familia, entre las 6:30 y las 8:30. La verdad es que me he acostumbrado rápido y no me ha supuesto un problema. Los fines de semana, al levantarme más tarde, retraso también los horarios.

Escoge tu camino
Foto CC by DraXus

En Bournemouth, que yo sepa, hay dos compañías de autobuses públicos. Los amarillos, que son los que tienen una red más amplia, y los azules, que tienen trayectos más largos, conectando diferentes ciudades. Esta última compañía es la que opera el servicio de buses universitarios. El bono semanal para estudiantes es de £8, mientras que si no lo eres, puede variar entre £13 y £16 dependiendo de la compañía (el billete simple cuesta £1.80). La puntualidad inglesa no es un tópico y se cumple por lo general en el sistema de autobuses. En cada parada te puedes encontrar todas las horas a las que pasa el autobús por ahí, además de consultarlo por Internet, y son bastante exactos. De hecho, si van demasiado rápido, se detienen en una parada hasta que sea el momento de salir. El autobús U1 hacia la universidad desde donde yo lo cojo suele tardar entre 20 y 30 minutos, dependiendo de los viajeros y el tráfico. Lo malo es que si lo pierdes, tienes que esperar bastante tiempo. Como no tengo un horario fijo, puedo permitirme coger el autobús a distintas horas. Normalmente uso alguno de estos: 8:15, 9:00 y 9:40.

En esta época del año anochece pronto, sobre las 5 de la tarde y las tiendas cierran sobre las 6 (salvo algunas excepciones, como el Tesco Express que abre de 7am a 11pm); por lo que aprovecho el sábado para hacer compras y el domingo por la mañana para dar un paseo por la ciudad, como habréis visto por mi facebook y las fotos que he ido subiendo a flickr.

A partir del mes que viene tendré la suerte de compartir todas estas vivencias con Cristina, ya que se muda conmigo y estamos muy ilusionados de poder comenzar a vivir juntos.

Primer mes en Bournemouth (Parte I)

Como os comentaba en el último post, me he trasladado a Bournemouth para hacer el doctorado durante los próximos tres años gracias a una beca de la Universidad de Bournemouth.

La obtención de esta beca no fue fácil, pero la decisión de venirme sí. En primer lugar me enteré de esta beca a través de la web de Indrė Žliobaitė, una de las investigadoras más punteras en el tema de concept drift, que era sobre lo que yo estaba investigando en Granada, así que probé suerte a presentarme a la oferta. Tras pasar dos entrevistas vía Skype y dos cartas de recomendación (gracias Miguel Ángel y Silvia), me pedían desde la universidad un nivel avanzado de inglés acreditado que no tenía (me saqué el First Certificate el año pasado, pero no era suficiente). Con no demasiada confianza, me presenté al TOEFL iBT, pero conseguí una puntuación adecuada. Tras la confirmación burocrática desde la universidad, compré el billete de avión a Londres, el tren a Bournemouth y busqué el hotel donde alojarme la primera semana mientras buscaba un sitio donde vivir.

La semana antes de viajar estuvo llena de prisas, nervios y… despedidas. Nunca me han gustado las despedidas, de hecho siempre procuro evitarlas, pero a veces son algo inevitable. Es complicado despedirse de tu pareja, familiares y amigos, y no te das realmente cuenta de lo que estás dejando atrás hasta que te has ido. Afortunadamente siempre intento sacar el lado bueno de las situaciones, y tengo muchísima suerte de contar con todos vosotros. Gracias a Internet, es fácil seguir manteniendo el contacto para cuando llegue la mejor parte: los reencuentros.

El vuelo fue estupendo y llegué a Londres con un día soleado. El viaje en tren hasta Bournemouth se me hizo más pesado, aunque no dejé de contemplar todo el paisaje inglés y me reconfortó ver el mar, porque eso significaba que ya quedaba menos para llegar. Cuando bajé del tren, ya estaba anocheciendo, pero no tuve ningún problema en encontrar la parada del bus que me llevaría hasta el hotel gracias a que ya había hecho el recorrido en Google Street View.

El hotel era algo antiguo y las escaleras hasta la habitación eran diminutas (que luego he descubierto que parece ser normal por esta tierra). Me costó subir la maleta hasta el 2º piso, pero llegué a la habitación y ya pude descansar. Cené un bocadillo que me preparó mi madre esa misma mañana y a las 9 de la noche estaba ya durmiendo, el día había sido largo, desde las 6 de la mañana en pie.

Al día siguiente, aprovechando que era domingo y hacía un día estupendo, salir a dar una vuelta con la cámara de fotos. Lo primero que hice fue bajar a ver la playa, que estaba a menos de 5 minutos y luego fui dando un paseo por el centro de la ciudad. Podéis ver las fotos de aquel día en mi flickr.

Bournemouth Pier
Foto CC by DraXus

El lunes a las 9:30 de la mañana estaba ya en la universidad. Lo primero que me sorprendió fue ver que todo estaba muy nuevo, y no es para menos, ya que más tarde me enteré que fue fundada en 1992 y está considerada la “mejor nueva universidad” del Reino Unido. El primer día fue muy ajetreado. Naomi Bailey me dio la bienvenida, me enseñó el edificio y me presentó a mis nuevos compañeros. También tuve la ocasión de charlar con Mark Hadfield, el vicedecano de investigación, conocer la biblioteca, asistir a la bienvenida de nuevos estudiantes de doctorado, así como a un seminario sobre el proyecto en el que estoy trabajando.